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¿Chocan con planes de Abinader las salidas de Hipólito Mejía?

Con el control de casi medio gobierno, el expresidente Hipólito Mejia no tendría muchas razones o motivos para sentirse como un jarrón chino, al que no se le encuentra sitio, en la administración del PRM que encabeza Luis Abinader. Por el contrario, moviéndose a sus anchas, con el estilo característico y diciendo lo que se le ocurra, sin que nadie se meta con él, el hombre tiene espacio y estímulo de sobra para sentirse como pez en agua.

Sin reparar en que algunos le vieran como una especie de caballo de troya dentro del sector oficial, Mejia se da el lujo de plantear o decir cosas en público que le hacen daño a la imagen gubernamental, contradicen la línea partidaria y compromisos públicos del jefe del Estado, como la independencia del Ministerio Público; sancionar la corrupción y ponerle termino a la impunidad.

EL AUTOR es periodista. Reside en Santo Domingo.

El presidente Abinader, en lo personal, luce interesado y hace esfuerzos por cumplir con lo prometido en campaña, y que ha reafirmado en su ejercicio, pero el exgobernante Mejia – incluso desde los días de la transición, cuando visitó en Palacio al todavía presidente Danilo Medina (¿) – por momentos da algunas señales que dejan mucho que pensar y desear. Como las más recientes, en las que fue mucho más allá de la reiterada opinión de que a los expresidentes de la Republica “no se les debe molestar”.

Eso recuerda su famosa expresión estando en ejercicio del poder:” No me toquen a Leonel” …. (Wilson Hernández, quien fuera responsable de la línea comunicacional de la iglesia católica desde la PUCMM, reivindicó a raíz de la muerte de monseñor Agripino Nuñez Collado, que este es el autor de la idea de que se respete a los expresidentes y escribió que, como parte de su conocida vocación concertadora, el religioso auspició un encuentro entre Leonel e Hipólito en su residencia de la capital).

Pero esta vez Mejia – con lo que parece tirarle una toalla al caso Medina y compartes (¿)- expresa que no está de acuerdo con que haya “retaliación” contra expresidentes e incluso “contra ningún militar que haya desempernado una alta posición “en otro gobierno. Sencillamente le hace un flaco servicio a la institucionalidad, a las promesas desde el Ejecutivo y los esfuerzos desde el área judicial porque muchas cosas cambien y comiencen a hacerse diferentes en el pais.

Además de increíble salida, inaceptable en un hombre de Estado, que fue presidente y comparte el liderazgo del partido de gobierno con el incumbente Luis Abinader. Porque, con lo primero, califica de “retaliación” el accionar firme y responsable de un Ministerio Publico que ha evidenciado montones de casos de corrupción que envuelven a servidores del pasado gobierno y a familiares cercanos del entonces presidente. Y con respecto a lo de los militares que “hayan desempeñado altas posiciones “, parecería que Mejia plantea un traje a la medida de los altos oficiales que están presos y acusados de acciones escandalosas en las instituciones que encabezaron.

Sobre su tesis respecto a los expresidentes y el interés de darle una manito a su amigo Medina, se podría entender solo alguito, porque nadie puede estar fuera del alcance de las leyes y de la Constitucion, pero nunca en el caso de los militares investigados. Sería una licencia abierta para un festín con los fondos públicos, sin ninguna consecuencia.

Aún más – y por razones de seguridad de Estado y de manejo interno de subalternos responsables de su custodia en la prisión – con estos últimos, que están activos, lo mandatorio era que fueran suspendidos hasta que sus casos concluyeran en los tribunales y se determinara su culpabilidad o descargo, según aconseja el “librito” y la opinión del almirante Sigfrido Pared Perez, exministro de las Fuerzas Armadas. Suspensión no implica cancelación, a menos que haya una sentencia definitiva de condena.

Mas que un descuido u olvido, puede que hubiera un asunto de delicadeza por el medio, o sea, de si procedía el ministro Diaz Morfa o si lo disponía el presidente, que es el comandante en jefe. Se explica: por lo de la independencia propuesta, es a la titular del Ministerio Publico a quien corresponde formalizar la solicitud.

Elemental: no es lo mismo ni es igual generales activos presos, que generales suspendidos en prisión.

Por lo demás, el presidente y el ex, que ambos se necesitan para el equilibrio interno y la propia gobernabilidad, manejaran sus códigos no escritos para entenderse y no chocar, aun algunas salidas del segundo sean de amargo sabor para el primero o “número uno” (¿). Es un manejo inteligente en el juego del poder. Y, como diría el finado padre Abelino Fernández:” de esto, seguiremos hablando”.

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